“Su marido fingió su muerte solo para tener un hijo con su cuñada. Ella decidió marcharse de forma rotunda, haciéndole pagar las consecuencias.”
En la bulliciosa pero implacable Ciudad Jiang, la familia Lục era una de las más respetadas, pero su destino pendía de un hilo frágil. Todos en la ciudad conocían la sombría historia del Joven Maestro Lệ, Lệ Đình Thâm, el heredero del conglomerado Lệ, postrado en estado vegetativo durante tres años, su rostro desfigurado y su vida diaria dependiente de otros.
En el seno de la familia Lục, la joven An Nhiên (conocida por su afecto como Điềm Điềm) se debatía en una pesadilla. “¡Oh, Dios, Điềm Điềm, ya te lo dije, no me casaré! Tengo solo 20 años. Si me caso con él, mi vida se arruinará,” suplicaba.
Sin embargo, el poder de la familia Lệ era absoluto. Habían señalado directamente a una hija de la familia Lục. Si An Nhiên se negaba, toda la Ciudad Jiang se vería implicada. Además, An Nhiên conocía las tácticas despiadadas de Lệ Đình Thâm antes del accidente: “Quien se atreve a ofenderlo nunca tiene un buen final.”
Pero el destino ya había jugado su carta más cruel con An Nhiên tres meses atrás, cuando ocurrió un fatal accidente automovilístico.
An Nhiên creía que el hombre que había muerto en el accidente era su prometido, Lục Chân, junto a su hermano gemelo, Lục Phong. Ella, y la familia entera, lloraban la pérdida de Lục Chân, y su cuñada, Lâm Vi Vi, la esposa de Lục Phong, mantenía un luto estricto por el que se creía su difunto marido.
La realidad era un puñal escondido: el que había muerto era Lục Phong. Lục Chân estaba vivo y había orquestado el engaño, incluso convenciendo a su madre de participar.
“Lục Dân, eres aún más terco que tu hermano. No, más bien, es mi cuñada la terca. ¿Sabes? An Nhiên pensó que habías muerto de verdad e intentó seguirte tres veces,” le comentó un amigo. Lục Chân, ahora haciéndose pasar por Lục Phong, se justificó ante Vi Vi: “Cuñada, todo fue idea de mi madre, no tuve otra opción. Solo necesito que quedes embarazada, que le des un hijo a mi hermano mayor. Luego, recuperaré mi identidad y volveré con An Nhiên.”
An Nhiên, al descubrir la farsa, sintió que el suelo se abría bajo sus pies. Toda su familia política, incluyendo a su prometido, la había engañado.
Poco después, Lục Chân, bajo la identidad de Lục Phong, se arrodilló ante la otra mujer, An Nhiên: “An Nhiên, cásate conmigo. Juro ante el cielo que solo te amaré a ti, solo te trataré bien a ti, y nunca te engañaré.” An Nhiên, cegada por el amor y la mentira, le creyó.
Pero la traición se reveló nuevamente en un amargo encuentro. Lục Chân/Phong se encontraba con Vi Vi, y ante la mirada atónita de An Nhiên, le dijo a su cuñada: “Cuñada, todavía estás de luto por mi hermano, ¿verdad?” An Nhiên entendió: años de afecto se habían convertido en falsedad y deslealtad.
En ese instante de dolor y claridad, An Nhiên tomó una decisión irreversible. “Lục Chân ya murió, yo también debo ocuparme de mí misma. Aceptaré casarme con Lệ Đình Thâm en tu lugar.” Vi Vi, encantada, aceptó. El plan estaba sellado.
El matrimonio de An Nhiên con Lệ Đình Thâm se concretaría en un mes. Ella pidió mantenerlo en secreto hasta la boda, para evitar más chismes sobre Lục Chân.
Lục Chân, al enterarse, solo pudo decir: “Cuñada, gracias. A partir de ahora serás mi hermana biológica.”
La familia Lục pronto desbordó de alegría falsa. Vi Vi estaba embarazada, y la hermana de Lục Chân, An Nhiên (la que se casaría con Lệ Đình Thâm), pronto se uniría a la familia más rica. “¡Doble felicidad!”
Lục Chân, ahora como Lục Phong, trataba a An Nhiên con una frialdad hiriente. La obligaba a servir y atender a la embarazada Vi Vi. Cuando An Nhiên se negó, la madre de Lục Chân la reprendió. “¡Vi Vi está embarazada! ¿Es mucho pedir que hagas este pequeño favor?” An Nhiên, agotada, dijo: “Mamá, estoy cansada, no quiero hacerlo. Mi cuñada también es una nuera Lục, que se sirva ella misma.”
La tensión explotó cuando Vi Vi simuló un dolor de estómago para ser atendida por Lục Chân/Phong. An Nhiên se enfrentó a él: “Lục Chân, te has metido demasiado en tu papel. Sabes que yo soy tu prometida, ¿cómo puedes decir tales palabras?”
La malicia de Vi Vi no se detuvo. En un incidente provocado, Lục Chân acusó a An Nhiên de haber provocado un accidente de Vi Vi, hiriéndose a sí misma. Lleno de rabia, la forzó a ir al hospital para que le hicieran una transfusión de sangre a Vi Vi. “Si algo le pasa al bebé, nunca te perdonaré,” le gritó. An Nhiên, que odiaba las agujas, se sometió al procedimiento, mientras Lục Chân consolaba a Vi Vi.
Al salir, An Nhiên se encontró con Lục Chân, quien le dio una pomada para su quemadura (sufrida al derramarse sopa por la distracción). “Deberías preocuparte más por tu cuñada, ella lleva tu sangre. Te doy esto por respeto a mi hermano muerto, no porque realmente me preocupe por ti,” le espetó él.
An Nhiên sintió un dolor sordo y definitivo. “Lục Chân, si elegiste a Lâm Vi Vi, ¿por qué molestarte en seguir actuando? Estoy a punto de casarme con Lệ Đình Thâm. A partir de ahora, nuestros caminos se separan.”
La humillación alcanzó su punto máximo en la fiesta de “regreso” (lại mặt) de An Nhiên, donde la suplantación de identidad se hizo evidente.
Lục Chân, al ver las joyas de boda enviadas por la familia Lệ, sintió una punzada. Eran los gustos exactos de An Nhiên. “Si supieras que estas dotes son para mí, y que la persona que escoltarás al matrimonio mañana soy yo, ¿te arrepentirías un poco?” pensó An Nhiên.
En la fiesta, Lục Chân, al darse cuenta de que la persona en el coche de la novia era An Nhiên, y no su hermana real, intentó detener la procesión, pero fue demasiado tarde.
El drama se desató en la sala de ceremonias de la familia Lệ. Lệ Đình Thâm, el novio, no estaba presente. La familia Lục se consoló pensando que la riqueza lo era todo. Sin embargo, cuando el “cuñado”, Lục Chân, intentó levantar el velo de la novia, una voz imponente resonó: “¡Alto! ¡Hoy es la boda de mi hijo! ¿Quién se atreve a levantar el velo de mi esposa?”
El hombre que apareció no era un inválido desfigurado, sino un hombre atractivo y dominante. Para confusión de todos, An Nhiên, la novia, parecía reconocerlo, aunque no podía identificar dónde lo había visto.
Mientras la familia Lục se retiraba momentáneamente, Lục Chân se encontró con An Nhiên en los pasillos. “An Nhiên, ¿por qué no contestaste mis llamadas? ¡Todos estábamos preocupados!”
An Nhiên, harta, le dio una bofetada: “¡No me uses esa manipulación emocional! ¡Ustedes me obligaron a preocuparme por ustedes!” La discusión escaló y Vi Vi, que apareció, fingió un desmayo después de que An Nhiên la hubiera empujado.
Lục Chân se abalanzó sobre An Nhiên, acusándola de maldad. En ese momento, An Nhiên desafió a Lục Chân y a su madre, revelando la verdad del engaño.
“Ustedes siguen diciendo que Lục Chân murió, pero ¿quién murió en realidad? ¡Ustedes se confabularon para mentirme!”
La madre de Lục Chân se enfureció y ordenó que la echaran. Lục Chân intentó forzarla, pero Lệ Đình Thâm intervino. “¡Detente! An Nhiên, ¿por qué tienes una marca de beso en la espalda?”
La vergüenza y el escándalo estallaron. “Lục Chân acaba de morir, y ya tienes otro hombre. ¡Eres una mujer promiscua!” La madre de Lục Chân exigió que se desnudara a An Nhiên y la arrastraran para que todos vieran el destino de una mujer infiel.
Antes de que pudieran tocarla, Lệ Đình Thâm se interpuso, anunciando a la multitud: “Yo soy el esposo legítimo de An Nhiên. Ella es mi esposa. ¿Quién se atreve a tocarla?”
La multitud quedó atónita. Vi Vi, la cuñada, fue la única que no lo reconoció. Lục Chân, sin embargo, lo hizo. “¡Tú… tú eres el hombre con el que corrí una carrera hace tres años!”
La llegada de los verdaderos Presidente Lệ y la Sra. Lệ confirmó la identidad de Lệ Đình Thâm. La madre de Lục Chân se regocijó creyendo que el matrimonio de su hija Điềm Điềm (la hermana real, que estaba de viaje) los salvaría.
Pero el Presidente Lệ y su esposa se dirigieron a An Nhiên: “Hijo, tu nuera está aquí.”
La madre de Lục Chân, confundida, preguntó a su hija Điềm Điềm: “¿La nuera de la familia Lệ no eres tú?” Điềm Điềm reveló la verdad: “¡Lo siento, yo los engañé! An Nhiên se casó en mi lugar.”
Lệ Đình Thâm, con calma, reveló la verdad completa a la familia Lục: “Hace tres años, su hijo Lục Phong me chocó intencionalmente, y por eso estuve en estado vegetativo. Hace un año desperté y he estado fingiendo. An Nhiên es mi esposa, y la protegeré.”
La madre de Lục Chân, ahora totalmente desesperada, intentó convencer a Lệ Đình Thâm de que Lục Chân y Vi Vi no tenían nada que ver. Lệ Đình Thâm, sin piedad, ordenó a sus hombres que arrastraran a Lục Chân y a su madre, dejándolos a su suerte. “¡No te interpongas! ¡Vi que An Nhiên no tenía culpa! Ahora ustedes son los culpables.”
De vuelta en la mansión Lệ, An Nhiên y Lệ Đình Thâm confrontaron la verdad de su pasado. An Nhiên se dio cuenta de que fue Lệ Đình Thâm, y no Lục Dân, quien la rescató de un accidente cinco años atrás, cuando perdió la vista, y fue él quien la cuidó. Lục Dân (Lục Chân) se había aprovechado de que An Nhiên lo confundiera con su salvador al recuperar la vista y al Lệ Đình Thâm tener que irse.
An Nhiên: “Lệ Đình Thâm, Lục Dân es mi pasado. Hace tres años, él te atropelló. ¡Nunca lo perdonaré!”
Lệ Đình Thâm: “Menos mal que el cielo tiene ojos. Desperté, y nos reencontramos.”
Mientras la pareja se unía, la tragedia consumía a Lục Chân y Vi Vi. Lục Chân, obsesionado con An Nhiên, perdió la cabeza. La furia y el despecho lo llevaron a agredir a Vi Vi, convencido de que su hijo no debía existir. “¡No es mi hijo! ¡Solo quiero hijos con An Nhiên! ¡Es un hijo bastardo!”
Lleno de un odio ciego, la golpeó hasta causarle un aborto espontáneo. Acto seguido, fue Vi Vi quien lo denunció por intento de asesinato, mientras que la madre de Lục Chân era arrestada por complicidad en la conspiración.
Finalmente, Lục Chân fue arrestado por intento de asesinato y fraude. “Todo ha terminado.”
La vida de An Nhiên y Lệ Đình Thâm continuó en felicidad y paz. Los padres de Lệ Đình Thâm aceptaron a An Nhiên como su nuera. “An Nhiên, eres una buena chica. Sé feliz con Đình Thâm.” Lệ Đình Thâm le regaló una pulsera ancestral.
An Nhiên, al fin, sintió la tranquilidad y la seguridad.
“Lệ Đình Thâm, te amo de verdad. Desde que me casé contigo, solo quiero estar a tu lado toda la vida. Fui huérfana y crecí sola. Ahora solo te tengo a ti. De verdad no quiero perderte.”
Él la abrazó, prometiéndole: “Nunca te haré daño. Eres mi esposa, mi amor.” La pareja finalmente encontró la felicidad después de años de engaño y sufrimiento. La venganza de An Nhiên se había cumplido al dejar atrás el pasado y abrazar a su verdadero destino y amor.
Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.
