Para poner a prueba a su suegra interesada, una nuera multimillonaria finge ser pobre, y este es el resultado.

Para poner a prueba a su suegra interesada, una nuera multimillonaria finge ser pobre, y este es el resultado.

 

La noche se cernía oscura sobre la mansión Hoắc. La voz de Lê Ca (Lê Gia), la esposa de Hóa Cận Thành (Hoắc Cẩn Thành), vang, llena de una frialdad contenida que contrastaba con la opulencia del entorno.

—¿Por qué no estás dormido? ¿Aún no apagas las luces? ¿Dónde has estado estos días? ¿Viaje de negocios a una sucursal? ¿Desde cuándo la familia Hoắc tiene un hospital como sucursal? Soy la esposa de tu secretario Kim y ni siquiera lo sabía.

Cận Thành la miró con recelo. —Me estuviste siguiendo.

El aire se cortó cuando Lê Ca dejó caer la bomba, revelando un doloroso y sucio secreto. —Casi muero en el accidente de avión. Y tú, mi esposo, estabas en el hospital acompañando a tu amante a un chequeo prenatal.

—Hy Vân (Hy Vân) no es mi amante. La conozco desde hace más de veinte años —replicó Cận Thành, su voz tensa.

—¿Ah, sí? ¿Amigos de la infancia es tu excusa para la infidelidad?

—¿Infidelidad? ¿Qué infidelidad? Ella ha estado en el extranjero por más de veinte años, nunca mantuvimos contacto. ¿Qué infidelidad?

—¿Nunca mantuvieron contacto? ¿Y aun así ella lleva un hijo tuyo? —Lê Ca se acercó, la burla en sus ojos se transformó en una exigencia. —Dime, ¿no sientes que me debes una explicación hoy? ¿Por qué no dices nada?

Cận Thành explotó con una furia largamente reprimida. —¡¿Qué explicación quieres?! ¡¿Qué derecho tienes para exigírmela?! ¿Desde hace tres años, desde el día que te casaste con la familia Hoắc, no sabes lo que has hecho? —La memoria de aquel día, el segundo día de su matrimonio, regresó como un golpe: la suegra maldiciéndola y acusándola de llevar a otro hombre a casa. Lê Ca había suplicado: “Cận Thành, Cận Thành, no es así. Escúchame, por favor. Confía en mí”.

—Ya expliqué lo de hace tres años. Me tendieron una trampa.

—¡Trampa! —Cận Thành se burló, cruel. —Harías bien en mantener la compostura. Habiendo hecho algo tan desvergonzado, el hecho de que aún te mantenga en la familia Hoắc debería hacerte saber tu lugar. ¿Qué más te queda insatisfecho?

—Las personas tienen ambiciones, ¿no es así? —Susurró ella, su voz apenas audible bajo la música dramática. Luego, su tono se endureció. —¡¿Fuiste tú?! —Ella olfateó. —¡Toda la casa huele a incienso!

—¡¿Estás loca?! —gritó Cận Thành.

Lê Ca lo enfrentó, lágrimas amargas rodando por sus mejillas. —Cận Thành, han pasado tres años. ¿Por qué puedes dejar embarazada a otra mujer y ni siquiera me has tocado una sola vez? ¿Tan difícil es darme un hijo?

—¡¿Estás demente?! ¡Cận Thành! ¡Si das un paso fuera de esta habitación hoy, nos divorciaremos!

A la mañana siguiente, el aire en la mansión era irrespirable. La cuñada de Lê Ca, Hoắc Hâm (Hoắc Hâm), una joven arrogante, la abordó. —Cuñada, acabas de sobrevivir a un accidente y ya estás de viaje… Te estoy hablando, ¿estás sorda? ¡Ven a trenzarme el pelo!

—Solo te quedan unos pocos mechones, no te pavonees tanto —respondió Lê Ca con indiferencia.

—¡¿Qué dijiste?!

—Dije que si sigues maltratándolo, te quedarás calva. ¿No tienes sirvientas?

—¡No! ¡Solo quiero que Chỉ Thiên me haga la trenza! —dijo Hâm Hâm, nombrando a la sirvienta.

Lê Ca, sin inmutarse, le recomendó un peinado que quedaría bien con su incipiente calvicie y se marchó. Fue detenida por la suegra, la Sra. Hoắc.

—Quédate quieta. ¿Acaso no me oíste? Ve y limpia una habitación. Vamos a tener una invitada.

—¿Quién viene, madre?

—¿Quién más? ¡Tu hermana Hy Vân! No solo ha regresado, sino que está esperando un hijo de tu hermano. Por supuesto, debe mudarse a nuestra casa para el cuidado prenatal.

Lê Ca comprendió. —Así que quieres que sirva y cuide a esa amante.

—¿Cuál es esa actitud? ¿Conoces el Grupo Kiều? —amenazó la Sra. Hoắc.

—Algo he oído.

—Ya que lo sabes, ¡ve y limpia la habitación! Servir a Hy Vân es una gran bendición para ti.

—¿Bendición? Yo le cedo esta bendición. ¿La quiere? No tengo nada más que decir. A partir de hoy, yo y la familia Hoắc somos extraños. Quien quiera este puesto de Sra. Hoắc, que lo tome.

—¡Lê Ca! ¡¿Divorciarte?! ¡Estás loca!

—He aguantado tres años de agravios en esta familia. ¡Seguir aguantando eso sí sería locura! —Lê Ca se marchó, pero no sin dejar una última punzada a Hâm Hâm, quien la acusó de querer seducir a su hermano.

—¿Te gusta escuchar a escondidas? Bien. Cuando tengas tiempo, dile a tu hermano que vaya a hacerse un chequeo de andrología. También quiero saber por qué no pude concebir durante todos estos años. Y otra cosa: ¿Ese bebé en el vientre de tu amante es realmente sangre de la familia Hoắc?

La noticia de la renuncia y la solicitud de divorcio de Lê Ca llegó rápidamente a Cận Thành. “Busquen a Lê Ca de inmediato” ordenó, pero ya era tarde. Su perfil laboral era falso, y ella ya no estaba en la ciudad. Desesperado, Cận Thành se contactó con Tề Vân Thiên, un joven influyente.

Mientras tanto, Lê Ca regresaba a su verdadero hogar. No era una secretaria humilde, sino Lê Ca, la Cuarta Señorita del poderoso Grupo Lê. La familia, con el patriarca Lê Hàng (Lê Hàng) y su hermano mayor, la recibieron con los brazos abiertos.

—¡La verdad ha demostrado que tomé una decisión equivocada hace tres años! —dijo su hermano mayor, arrepentido.

—Ella no tiene la culpa de nada. La culpa es de la familia Hoắc, que despreció a otros. Se atrevieron a intimidar a mi nieta querida —rugió el abuelo.

El castigo comenzó de inmediato: la familia Lê usó su influencia para revocar la cualificación del Grupo Hoắc para participar en una importante feria de exposiciones médicas.

Durante la fastuosa fiesta de cumpleaños de Lê Ca, el plan de venganza tomó forma. Cận Thành, desesperado, apareció con Kiều Hy Vân (Kiều Hy Vân) y Hoắc Hâm, intentando salvar la situación comercial.

¡Mira, ahí está! ¡Lê Ca, te mataré! —gritó Hâm Hâm al ver a Lê Ca, ahora transformada y hermosa, junto a su primo, el heredero Lê Hàng.

—¡¿Cómo te atreves a levantar la mano aquí?! —intervino Hàng.

Hâm Hâm reveló la verdad, acusando a Lê Ca de infidelidad y de haber engañado a Cận Thành para casarse, y ahora, de buscar fortuna con la familia Lê. Hy Vân, con lágrimas, mostró un video de vigilancia manipulado que supuestamente probaba la infidelidad de Lê Ca.

El abuelo Lê y Hàng, al ver el sufrimiento de Lê Ca durante su matrimonio, intervinieron. Lê Ca, con una calma aterradora, sacó su propia evidencia. Un sobre contenía fotos de la Sra. Hoắc y Hâm Hâm pagando al supuesto “amante” y una grabación de audio de ellas planeando la trampa.

¡Esto es 300 millones! Te pagaré el resto de 300 millones después de que representes la escena.

—No hay problema, tomas el dinero y ayudas a la gente a salir del problema.

Madre, esta vez, solo necesita que mi hermano nos atrape in fraganti, definitivamente se deshará de esa mocosa, Lê Ca. Después de que la echemos, la familia Hoắc podrá casarse con la familia Kiều. ¿Cómo una muchacha de bajo nivel como ella puede ser digna de mi hermano?

La verdad se reveló, y la familia Hoắc quedó humillada. La Sra. Hoắc, intentando un último recurso, se desmayó.

¡Lê Ca! —gritó Cận Thành, —¡¿Cómo te atreves?!

Hoắc Cận Thành, ¿con qué derecho me exiges una explicación ahora? —dijo Lê Ca.

El punto culminante llegó cuando el abuelo Lê finalmente anunció la verdadera identidad de Lê Ca. “Lê Ca es mi nieta querida, la legítima Cuarta Señorita de la familia Lê. Quien se atreva a intimidarla, es como intimidar a la familia Lê.”

La venganza de Lê Ca no se detuvo. En un centro comercial, Hâm Hâm y Hy Vân, ahora comprometida con Cận Thành, intentaron humillarla comprando joyas. Lê Ca, con la ayuda de su primo, no solo les arrebató el preciado brazalete de jade, sino que Hy Vân fingió una caída y un aborto espontáneo, culpando a Lê Ca.

Lê Ca contraatacó. En el hospital, presentó un video de seguridad del centro comercial que mostraba a Hy Vân cayendo deliberadamente. Más importante aún, trajo a un médico que confesó haber ayudado a Hy Vân a fingir todo, revelando que Kiều Hy Vân nunca estuvo embarazada. Incluso la sirvienta de Hy Vân confesó haber presenciado a su ama usando una barriga falsa. La humillación pública obligó al padre de Hy Vân, el presidente Kiều, a repudiarla.

Cận Thành, cegado, seguía defendiendo a Hy Vân. —Hy Vân, perdóname…

—¡Lê Ca! —intervino Fù Xiùběi (Phó Tu Bắc), su viejo amigo y admirador, y el hombre con quien había sobrevivido al accidente de avión. —¡Suficiente!

El plan de Hy Vân se intensificó. La familia Kiều demandó a Lê Ca por agresión, y el plan de castigo de la familia Lê contra Hoắc Hâm se aceleró, llevándola temporalmente a la cárcel.

En un intento de acercamiento, Cận Thành llamó a Lê Ca para disculparse. Lê Ca aceptó, fijando una hora y lugar.

Pero la cita fue una trampa. Lê Ca fue secuestrada. El secuestrador llamó a Cận Thành, exigiendo un rescate de 150 mil millones. Cận Thành, a pesar de las súplicas de Hy Vân, fue solo a entregar el dinero.

Lê Ca, entrenada en artes marciales por su hermano, ya había reducido a los secuestradores. Su verdadera intención era usarlos para exponer al cerebro detrás de todo: Kiều Hy Vân.

Ella regresó, fingiendo haber escapado. Cận Thành, aliviado, la abrazó, pero Hy Vân entró en escena, acusándolo de ir a buscar a Lê Ca.

¿Cómo sabes que Lê Ca estaba en el río? —preguntó Cận Thành, atrapando a Hy Vân en su mentira.

Hy Vân, ya sin salida, fue expuesta. El secuestro fue una farsa ideada por ella para culpar a Lê Ca. La locura de Hy Vân la llevó a confesar su envidia y odio, incluso atacando a Lê Ca. Cận Thành, finalmente confrontado con la verdad, rompió el compromiso.

Lê Ca se marchó con Fù Xiùběi, sin perdonar a Cận Thành.

Te acepto, pero no te perdono —fueron sus últimas palabras a su ex-esposo.

En la cumbre de la gala benéfica, Lê Ca, como CEO adjunta del Grupo Lê, subió al escenario para recibir un premio por filantropía. Anunció una donación personal de 300 mil millones anuales a la Fundación Global para Mujeres y Niños, declarando:

No importa si están atrapadas en un matrimonio o si están avanzando solas después de una ruptura, no teman. Prometo ser la luz que ilumine su camino hacia adelante.

La familia Hoắc y Kiều quedaron en desgracia. Hy Vân, totalmente expuesta, fue hospitalizada, su corazón débil. Cận Thành, finalmente solo, admitió su error a su hermana.

—Me equivoqué. No volveré a meterme con Lê Ca. Si quieres volver con ella, no me interpondré.

Mientras Cận Thành se hundía en el arrepentimiento, una verdad aún más profunda se reveló. Fù Xiùběi, el fiel amigo, le explicó a Lê Ca el verdadero motivo de su distancia hace siete años: no la había abandonado, sino que quedó gravemente herido en el accidente de coche y no quería que lo viera lisiado.

Si hubieras sido feliz, no te habría molestado. Pero ahora, no te entregaré a nadie más —le confesó Fù Xiùběi.

—Acabo de divorciarme… No estoy lista —respondió Lê Ca, su corazón finalmente abriéndose.

—No importa. Si esperé siete años, puedo esperar un poco más —prometió Fù Xiùběi, su afecto inquebrantable.

Sin embargo, el peligro persistía. Un misterioso “Sr. Tề”, la verdadera mente maestra detrás de los secuestros y los planes de Hy Vân (a quien la propia Hy Vân había temido), observaba desde las sombras.

—La jugada de Kiều Hy Vân es un fracaso. Lo que se echa a perder debe ser desechado. ¿Cuál es nuestro siguiente movimiento?

—No. Ahora quiero quedarme con ella.

El juego de ajedrez apenas comenzaba. La mujer que regresó de la muerte era una fuerza a tener en cuenta, y su némesis era alguien mucho más poderoso y oculto de lo que se había imaginado. El futuro de Lê Ca se debatía entre el amor redentor de Fù Xiùběi y la oscura amenaza del misterioso conspirador.


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