“La muchacha de pueblo se escapa de su boda para casarse con un extraño, quien resulta ser un CEO rico y anónimo que la mima inmensamente después del matrimonio.”

“La muchacha de pueblo se escapa de su boda para casarse con un extraño, quien resulta ser un CEO rico y anónimo que la mima inmensamente después del matrimonio.”

 

La atmósfera en la sala de ceremonias era tensa, sofocante, cargada con la amargura de la injusticia. Mục Niệm Từ (Niệm Từ), con la dignidad que apenas podía sostener bajo un vestido de novia forzado, enfrentaba a su “tía” y a toda la familia que la había vendido. El precio de su libertad, o más bien, de su esclavitud, era una deuda de cien mil yuanes que su tía había cobrado.

“¡Paga el sueldo! ¡Paga el sueldo! ¡Les pido perdón a todos! ¿De qué sirve el perdón? ¿Qué pasa con los tres meses de salario que me deben? Aún estoy esperando que me paguen la casa…”, gritaba un coro de voces externas, reflejando el caos económico del que Niệm Từ era ahora el chivo expiatorio.

La boda de Niệm Từ no era un acto de amor, sino la liquidación de una miseria. Su prometido, Mạnh Kiệt (Mạnh Kiệt), un hombre de casi cuarenta años con fama de borracho y de conducta depravada, esperaba impaciente.

Cuando el oficiante preguntó si estaba dispuesta a tomar a Mạnh Kiệt por esposo, Niệm Từ espetó, con una claridad que rompió el silencio: “¡No estoy de acuerdo!”

El salón estalló. Su tía, la mujer que se había autoproclamado su tutora tras la muerte de sus padres diez años atrás, rugía: “¿Estás loca, Mục Niệm Từ? ¿Te atreves a romper el compromiso? Casarte con Mạnh Kiệt es una bendición. ¡No hagas un escándalo!”

Niệm Từ se mantuvo firme, su voz apenas un susurro venenoso: “Todos aquí saben que Mạnh Kiệt se emborracha todo el día y tiene mala conducta. Tengo veinte años, ¿por qué querría casarme con un hombre de casi cuarenta? ¡De ninguna manera lo haré!”

“¡Recibiste mi regalo de compromiso de cien mil! Si no quieres casarte hoy, ¡tendrás que hacerlo a la fuerza!”, replicó Mạnh Kiệt, alzando la voz.

“Ah, resulta que me vendieron por cien mil yuanes. Pero el dinero no lo recibí yo, sino ella. ¡Tómatela a ella!”, desafió Niệm Từ, señalando a su tía.

En medio de la refriega, un hombre apareció en la puerta. Vestía ropas sencillas y su aspecto era común. Al ver la agitación, se adelantó con una extraña calma. “Yo… mi apellido es Mạnh. Es un muy buen apellido. Cásate conmigo”, dijo, ofreciendo su mano.

Niệm Từ, al borde de la desesperación, aceptó la ofrenda de un destino incierto. “¡No necesito el regalo de compromiso! No necesito las cinco joyas de oro. ¿Necesitas una esposa gratis?”

Abandonaron el salón en medio del caos, dejando a una furiosa tía que la acusaba de ingratitud. “¡Así me pagas por criarte! No olvides que yo te alimenté y crié con mi propio esfuerzo…”

Niệm Từ la interrumpió, la verdad desbordándose. “Sí, me criaste. Pero no me criaste a mí, ¡sino que yo los serví a ustedes! Mi última muestra de ‘gratitud’ hacia ti es casarme con un hombre Mạnh. Así tendrás una razón para no devolver los cien mil. ¡Atesóralo!”

El registro civil fue el escenario de su unión. El hombre, que se hacía llamar simplemente ‘Mạnh’, le dio instrucciones claras. “A partir de ahora, tú te encargas del mundo exterior y yo me encargo del interior. Tu trabajo diario es quedarte en casa. ¿Entendido?”

“Entendido. Un mantenido”, bromeó Niệm Từ.

Su tía y prima, Vương Tiểu Hà (Tiểu Hà), las mismas que la habían vendido, no tardaron en rastrearlos hasta el registro civil, aún incrédulas. El hombre Mạnh, con una tranquilidad desconcertante, reveló una clave importante: “No te estoy persiguiendo. Mis subordinados descubrieron el coche de mi tío cerca. Por cierto, ¿por qué no te llevas a tu gente y te marchas? Te dije que no golpearas mi cara. ¡Tengo que ir a buscar a mi tío!”

El tal ‘tío’, al que se refería Mạnh Kiệt, era el verdadero motivo de su importancia: el CEO global del Grupo Mạnh Thị. La revelación dejó a Niệm Từ con una punzada de curiosidad y confusión. ¿Quién era su esposo?

La primera pista seria llegó cuando Niệm Từ se enfrentó a su casera, que también era cómplice de su tía, y quería echarla para vender el inmueble rápidamente. La casera se burló del humilde esposo de Niệm Từ, llamándolo feo, pobre y de pueblo.

El esposo tomó el teléfono. En una breve y fría conversación, ordenó la cancelación inmediata del acuerdo de cooperación entre la casera y el Grupo Mạnh Thị.

“¡La cooperación con el Grupo Mạnh Thị ha terminado!”, declaró el hombre.

La casera, atónita, lo creyó cuando recibió una llamada confirmando la catastrófica noticia.

“¡Eres increíble!”, exclamó Niệm Từ.

Él se encogió de hombros, con una sonrisa enigmática. Luego la invitó a subir a un ciclomotor eléctrico, viejo y raído. “Esto es lo que he estado pasando, ¿verdad?”, suspiró ella. El esposo, no obstante, le puso un anillo en el dedo, de apariencia muy real.

Niệm Từ corrió a su entrevista en el Grupo Mạnh Thị y fue contratada al instante como asistente del presidente. Celebró su golpe de suerte, sin saber que su ‘suerte’ tenía nombre y apellido.

La nueva vida no vino sin problemas. Una noche, el esposo reveló que un pagaré de tres mil millones de yuanes del Grupo Đại Thịnh, crucial para una demanda del Grupo Mạnh Thị, había desaparecido de la oficina del CEO.

Su rival, Dương Tiểu Tiểu (Tiểu Tiểu), una compañera de clase que la despreciaba, se había aliado con Tiền Vạn Lý (Tiền Vạn Lý), un socio de Mạnh Kiệt, para robar el pagaré. Pretendían venderlo por mil millones.

Tiểu Hà, la prima de Niệm Từ, también estaba involucrada, exigiendo quinientos millones por su parte.

Niệm Từ, con astucia, se presentó ante Tiền Vạn Lý, lo encaró y recuperó el pagaré. Sin embargo, su tía y prima la atacaron, exigiéndole que se arrodillara y se disculpara públicamente para devolver el documento.

Justo cuando estaba a punto de ceder para salvar el pagaré y los tres mil millones, su esposo apareció, imponente.

“Solo son tres mil millones, no vale la pena que te humilles así”, declaró.

Con una grabación de vídeo, demostró que Tiểu Hà había robado el pagaré y la amenazó con acciones legales. Ante la negativa de sus familiares a cooperar, el CEO entregó las pruebas a la policía. La tía, la prima y sus cómplices fueron detenidos o enfrentaron demandas.

El rencor de Tiền Vạn Lý no terminó ahí. Buscando venganza y el rincón faltante del pagaré (que Niệm Từ había arrancado para probar su autenticidad), secuestró a Niệm Từ.

En el rescate, su esposo llegó justo a tiempo, pero Niệm Từ había sido drogada con un potente afrodisíaco. En el hospital, en su estado de delirio, ella le rogó intimidad, pero él se negó.

“Somos marido y mujer legalmente. No. No puedo, tengo miedo de hacerte daño”, dijo, priorizando su respeto y la fragilidad de su vínculo sobre su deseo.

A la mañana siguiente, Niệm Từ despertó y encontró el formulario de registro del paciente. Allí, en la casilla de nombre, leyó: Mạnh Ngôn Triết (Mạnh Ngôn Triết).

“¡Ese es el nombre de mi jefe!”, jadeó, al borde del desmayo. Su esposo era, de hecho, el CEO global del Grupo Mạnh Thị. Él le había estado mintiendo sobre su identidad todo este tiempo.

El verdadero crisol de su matrimonio fue la fiesta de cumpleaños del CEO, que resultó ser él mismo.

Dương Tiểu Tiểu y Mạnh Kiệt (el primo del CEO) se unieron para ridiculizarlos.

Mạnh Kiệt, aún resentido por el matrimonio roto, desafió al esposo de Niệm Từ a demostrar que era el CEO, basándose en la fama de este de ser un experto en vinos y un campeón de tiro.

“No puedes ser tú. Eres un don nadie. ¡No tienes el anillo de compromiso!”, se burló Tiểu Tiểu.

El esposo, jugando el papel del “mantenido”, bromeó con Niệm Từ sobre el vino tinto más barato de 9.9 yuanes que bebían en casa.

La humillación pública alcanzó su punto álgido cuando le exigieron a Niệm Từ que su esposo pasara la prueba. El esposo demostró ser un experto absoluto en vinos, identificando añadas raras como el Lafite de 1982 y un vino de palacio de Dubái.

Luego vino la prueba de tiro. A pesar de fingir una lesión en la mano, el esposo disparó tres veces consecutivas, tres dianas perfectas, demostrando una habilidad de campeón mundial.

El asombro se convirtió en histeria y negación.

“¡No es posible! ¡Hizo trampa!”, gritó Mạnh Kiệt.

La verdad, sin embargo, era ineludible. Trương Cường Thịnh (Trương Tổng), el asistente personal del CEO, llegó, se inclinó y se dirigió a Niệm Từ como “Señora”. El mundo de Niệm Từ y sus rivales se hizo añicos.

El CEO, revelado como Mạnh Ngôn Triết, el hombre más rico del mundo, ordenó al personal que trajera su vino. Un camarero apareció con una botella del vino de 9.9 yuanes, la misma que él y Niệm Từ bebían, consolidando su estatus de magnate excéntrico y su amor por la sencillez de su esposa.

Poco después, la familia Dương (de Tiểu Tiểu) intentó vengarse usando su hospital privado para echar a Niệm Từ y Mạnh Ngôn Triết, que seguía recuperándose.

Bác sĩ Vương (Dr. Vương), el médico privado del Grupo Mạnh Thị, llegó para una reunión de negocios con los Dương. Tiểu Tiểu le pidió que desenmascarara a Niệm Từ y su esposo.

En cambio, Dr. Vương se inclinó profundamente ante el CEO, llamándolo “Mạnh Tổng”, y regañó a los Dương por su falta de respeto. Les ordenó que se fueran y que nunca más volvieran a estorbar a su jefe. La familia Dương quedó destrozada económicamente.

El drama familiar escaló con el regreso de Mạnh Tiểu Khê (Tiểu Khê), la prima de Mạnh Ngôn Triết, que había sido criada por su madre con la intención de que se casara con él. También apareció una amiga de la infancia, Triệu Xuân Thiện (Triệu Xuân Thiện), para defenderla.

Tiểu Khê y su amiga confrontaron a Niệm Từ en la villa del CEO, exigiéndole que se fuera.

“La sociedad solo conoce a Tiểu Khê como la esposa digna para ti. ¡Ella te ha amado por veinte años!”, gritó Tiểu Khê.

“Solo te veo como una hermana. Te lo dije en mi fiesta de dieciocho años”, respondió Mạnh Ngôn Triết, tajante.

Finalmente, la madre del CEO convocó a Niệm Từ para una confrontación. La madre, una mujer de alta sociedad, le exigió el divorcio, acusándola de ser una “pobretona” y una “maldición” que arruinaría la reputación de la familia.

El CEO intervino, defendiendo a Niệm Từ, pero la madre no cedió.

“O te divorcias de ella, o renuncias a tu herencia y a la presidencia del Grupo Mạnh Thị”, dictaminó la madre.

Mạnh Ngôn Triết no dudó. “Entonces, renunciaré a la herencia del Grupo Mạnh Thị.”

La declaración dejó a todos sin aliento. El CEO estaba dispuesto a sacrificar el poder y la fortuna global por su esposa.

Mạnh Ngôn Triết se disculpó con su madre y con Tiểu Khê por su arrebato, pero mantuvo su posición. Niệm Từ, con lágrimas en los ojos, le aseguró a su suegra que trabajaría junto a su esposo para gestionar el grupo, mostrando su apoyo incondicional.

La madre, enfrentada a la determinación de su hijo y a la lealtad inquebrantable de Niệm Từ, finalmente se rindió. Su amor era genuino, no estaba impulsado por la avaricia.

“Ya son adultos. No me inmiscuiré más en sus asuntos. Pero tengo una condición…”, dijo la madre, un atisbo de sonrisa asomando en su rostro.

“¡Organicen una boda espectacular!”

El CEO y Niệm Từ se abrazaron. A pesar de los desafíos, la verdad, los secretos y las batallas por los tres mil millones, su amor había prevalecido. El hombre más rico del mundo había elegido a la chica ‘maldita’ y pobre, no por capricho, sino por el respeto y el coraje que ella demostraba.

“¿Recuerdas, Niệm Từ, la noche que te drogaron y te negaste a dormir conmigo?”, preguntó el CEO, días después. “Si hubieras querido ese anillo por avaricia, habrías fingido aceptarme. Pero te quedaste a mi lado por tu propia voluntad, no por obligación. Por eso te amo.”

Su matrimonio, que comenzó como una escapatoria desesperada y una broma del destino, estaba destinado a convertirse en una leyenda de amor. El magnate y su esposa ya no tenían que fingir, solo disfrutar del amor que había surgido de las cenizas de una humillación. Juntos, enfrentarían el mundo.

Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.

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