“La chica, trágicamente victimizada por su marido y su amante, sobrevive inesperadamente y regresa seis años después como directora ejecutiva (CEO) para vengarse.”
Jbexu había creído que su vida era un cuento de hadas. Hija de la poderosa familia J, se había casado con Zongwellen, el apuesto y ambicioso mayor de la familia Zong. Pero la fachada se desmoronó con una crueldad demoledora. Durante dos años, tras el matrimonio, Zongwellen no la tocó. En cambio, se dedicó a humillarla con comentarios que la destrozaban hasta el alma.
“Jbexu, mira a la hija que le has dado al clan Zong… ¿Sabes cuánto he tenido que sufrir estos dos años para soportar tu cuerpo gordo y repulsivo? ¿Cuánto dolor he tenido que aguantar? ¿Sigues comiendo? Eres tan gorda como un cerdo, ¡y sigues comiendo! Una mujer de 150 kilos, ¿y todavía te atreves a hablar de amor?”
La burla y la traición alcanzaron su punto álgido cuando Zongwellen, en un plan urdido con Emy, la mejor amiga de Jbexu, la dio por muerta. Emy, la tercera en discordia, había usurpado su lugar, su hogar y su vida, dando a luz a tres hijos con Zongwellen en cinco años, mientras la inocente Jbexu era arrojada a un infierno de dolor y desesperación.
Pero el destino, o la propia voluntad de Jbexu, se negaron a permitir su final. Ella sobrevivió. Durante cinco años, sometió su cuerpo y mente a una transformación brutal, dejando atrás a la “cerda gorda” que su esposo había despreciado. Se convirtió en Yitian, una mujer esbelta, elegante, con una frialdad y una inteligencia tan afiladas como una cuchilla. No solo recuperó su figura, sino que se alzó como una exitosa CEO, una potencia en el mundo de los negocios. Su único propósito: la venganza. Zongwellen y Emy habían vivido demasiado cómodos; era hora de que pagaran sus crímenes.
Bajo el alias de Yitian, la terapeuta de rehabilitación más solicitada, Jbexu regresó directamente a la mansión Zong. Su fachada era impecable: una experta en recuperación posparto con una filosofía de vida estricta y ambiciosa.
Emy, que ahora se hacía llamar la Señora Zong, la recibió con desprecio y aires de superioridad. “Mi jefe ya le ha informado de la situación, ¿verdad? El dinero no es un problema para mí. Y como ya habrá visto, quienes viven cerca son todos altos funcionarios y nobles de la capital. No cruce la línea, ¿entendido?”
Yitian respondió con una sonrisa helada: “Señora, no se preocupe. Estoy bastante satisfecha con usted. Especialmente con su filosofía. Una mujer que no puede controlar su propio cuerpo, ¿qué otra cosa puede controlar?”. Su plan ya estaba en marcha. La primera víctima fue la suegra, la anciana que tanto había disfrutado humillándola. Bajo el pretexto de un “masaje terapéutico” para el insomnio y la humedad, Yitian manipuló puntos de acupuntura clave, asegurando que la anciana sintiera molestias, que la llevarían a la perdición.
La aparición repentina de Zongwellen, regresando de un “proyecto en el extranjero” para pasar tiempo con su esposa e hijos, añadió tensión. Él la vio, no como Jbexu, sino como la atractiva y competente Yitian. “Ella es la terapeuta de rehabilitación que contraté, Yitian. Hola”, presentó Emy, sin saber que invitaba a la muerte a su casa.
Yitian utilizó cada sesión de terapia para acercarse, tanto a Zongwellen como a Emy. Durante un ejercicio, Emy se quejó de que Zongwellen estaba interfiriendo. Yitian, manipulando los puntos de presión, logró que Zongwellen la empujara, causando una escena que despertó la paranoia de Emy.
El plan de Yitian tenía dos frentes:
Destrucción Física: Continuó el tratamiento de la suegra, manipulando su condición subyacente de problemas vasculares cerebrales agravados por la obesidad. “Un cúmulo de grasa solo hará que el problema se desarrolle más rápido. Cuando llegue el momento, no necesitaremos intervenir. Esos vasos sanguíneos explotarán por sí solos, arrastrándola a la muerte”. La anciana cayó, y Yitian se aseguró de que pareciera un accidente o una complicación médicaDestrucción Emocional y Financiera: Yitian comenzó a seducir sutilmente a Zongwellen, no por amor, sino para tender una trampa. Ella sabía que él era un cobarde fácil de provocar. Emy, a su vez, cayó en la trampa de los celos y el pánico cuando Yitian “accidentalmente” reveló que Zongwellen la había ayudado con un cambio de ropa. La paranoia se disparó.
El punto de inflexión fue el día de la luna llena de los bebés. Emy, ya desquiciada, comenzó a actuar de forma irracional, lo que Yitian atribuyó a sus propios “masajes” y la cocción de hierbas. Emy, intentando defender su territorio, se encontró con Zongwellen en una situación comprometedora con Yitian y lo abofeteó.
El golpe de gracia llegó con el embarazo falso de Emy. Ella, desesperada por retener a Zongwellen, anunció un nuevo embarazo de un “varón”. Zongwellen, emocionado, aceptó la mentira. Sin embargo, Yitian, gracias a la información de su hermano (que estaba involucrado en la red de información), expuso la farsa. Acorralada, Emy decidió usar una carta desesperada: el padre biológico de Jbexu, un jugador, para tildar a Jbexu de inmoral y chantajearla. Pero Yitian lo usó a su favor, pagándole para que atacara a Emy, lo que sirvió como una advertencia a la usurpadora.
La venganza se tornó personal cuando Yitian visitó a su hermano, Jizhou, quien había sido paralizado en el ataque que la dejó casi muerta. Ver a Jizhou en ese estado fue un recordatorio del precio de su traición. En un momento de debilidad, Zongwellen, huyendo de Emy, le ofreció a Yitian una salida si lo ayudaba. Yitian lo acorraló, mostrando el video de él y Emy, y lo forzó a firmar las acciones de la compañía bajo amenaza de arruinarlo públicamente ante el presidente Zong.El clímax se desató en la reunión de la junta directiva de J Group. Tras la supuesta “muerte en un accidente” de las dos hijas de Emy (un plan de Yitian para eliminarlas como herederas), Emy intentó tomar el control de la compañía, alegando que Zongwellen estaba incapacitado y que ella era la heredera de sus hijos.
Yitian, ahora Jbexu con una nueva identidad, apareció en la reunión y confrontó a Emy. “¡La señorita de J Group sigue viva! Pero ¿qué importa? Ella no se atreve a aparecer porque es una asesina. ¡Ella mató a su propia suegra!”
En medio del caos, Jbexu mostró la evidencia incriminatoria. Pero el verdadero giro ocurrió con la aparición de Zongwellen. Desesperado y al borde del abismo, y tras la muerte de su propia madre (sin saber que fue un plan de Yitian), Zongwellen fue acorralado por el resentimiento y el miedo.
Para salvarse de la acusación de Yitian sobre su madre, Zongwellen reveló su propia culpabilidad en la conspiración contra la familia J. Confesó haber conspirado con Emy, falsificado cuentas para incriminar al presidente J, dejado a Jizhou paralizado, intentado asesinar a Jbexu y haber falsificado la identidad de los tres niños para robar las acciones de la herencia. Presentó los registros de las transacciones, confirmando que la conspiración había comenzado cinco años atrás.
El golpe final llegó con la verdad sobre Jizhou. Zongwellen, presionado por Jbexu/Yitian, confesó que su hermano no había muerto, sino que estaba siendo retenido y torturado, paralizado. Yitian confrontó a su hermano en el hospital, donde Jizhou le rogó que lo matara, sintiéndose miserable por su condición.
La manipulación de Yitian había provocado que Zongwellen rompiera bajo el peso de la culpa y el miedo, confesando todo.
La justicia fue swift y absoluta. Zongwellen y Emy fueron condenados por sus crímenes de conspiración, fraude, intento de asesinato y secuestro. Zongwellen enfrentó una larga pena de prisión, mientras que Emy, sin poder escapar de su destino, fue condenada a muerte.
Jbexu, liberada de su pasado y con el nombre Yitian, consolidó su posición. Asumió la presidencia de J Group, protegiendo el legado de su padre y su hermano. Se enfrentó al anciano Zong, quien había sido manipulado para que se deshiciera de Yitian, y le demostró que ella era la única heredera legítima.
En un momento de soledad, Zongwellen, ya en prisión, le rogó a Jbexu: “Creí que, después de todo lo ocurrido, ella y yo podríamos seguir juntos”.
Jbexu respondió con la fría indiferencia de una mujer que ya no sentía nada por él: “El resto de las cosas… hablaremos de ellas más tarde”. La vieja Jbexu, la chica que fue humillada y traicionada, ya no existía. Solo quedaba la CEO Yitian. Ella había ganado la guerra, recuperado su imperio y asegurado la justicia para su familia. Sin embargo, su corazón se había congelado en el proceso, dejando tras de sí un vacío que ni siquiera el éxito más rotundo podía llenar. Su nombre ya no era Jbexu.
Su nombre era Yitian.
