“La joven de la minoría étnica llegó a la ciudad por primera vez, chocó accidentalmente contra un CEO multimillonario… ¡y se aferró a él desde ese instante!”
El mundo de los negocios de la ciudad era un hervidero de ambición y decoro, y en su cúspide se encontraba Gu Jingsheng, el inalcanzable CEO del Grupo Gu. Conocido por su frialdad y su impecable control, Jingsheng era una figura de admiración y temor. Su vida transcurría en un equilibrio perfecto, hasta que fue bruscamente interrumpido por una figura tan excéntrica como desesperada.
Esa mañana, el caos estalló en plena calle. En medio del tráfico, una joven vestida con ropas extrañas y ancestrales se abalanzó sobre él. “¡Pequeño Shengsheng! ¡Pequeño Shengsheng!”, gritaba con fervor mientras intentaba agarrarlo. El personal de seguridad, encabezado por el eficiente Asistente Fang, rápidamente intentó contener a la mujer.
“¡Asistente Fang, llame a la policía!”, ordenó Jingsheng con voz dura.
La joven, Liang Mengmeng, la Santa de la misteriosa Tribu Gu, no era una simple acosadora. Estaba allí por una razón vital y mortal. Su Gu de la Generación (Chóng Fǎishēng), su preciado gusano mascota, se había alojado accidentalmente en el corazón de Gu Jingsheng para suprimir un veneno mortal, y ahora ella necesitaba recuperarlo, junto con su propio Gu Vínculo del Corazón (Tóngxīn), que ella le había transferido en un intento desesperado por estabilizarlo.
Mientras la policía se la llevaba, Mengmeng gritó, una mezcla de frustración e inocencia: “¿Él me robó algo? ¡Lo sé! ¡Me robó el corazón!”.
El Asistente Fang suspiró, observando a su jefe: “Señor Gu, muchas mujeres lo persiguen. Pero usted es el primero en ser acosado tan… agresivamente en público”.
Liang Mengmeng se dejó llevar por los oficiales, pero su mente no cesaba. Las reglas de su tribu le prohibían usar la brujería Gu frente a extraños, pero eso no significaba que no pudiera hacerlo a sus espaldas. Su misión era demasiado importante. Si el Gu de la Generación se descontrolaba dentro de Jingsheng, lo haría explotar. Y si ella no recuperaba su Gu Vínculo del Corazón a tiempo, ella misma moriría de insuficiencia cardíaca.
El acoso de Mengmeng no fue el único problema de Jingsheng. En una reunión de antiguos alumnos, Jingsheng se encontró con su antigua amiga, An Na, quien todavía albergaba sentimientos por él. Pero el verdadero problema no era ella; era el Gu. El cuerpo de Jingsheng de repente se calentó, su sangre hirvió y sintió una incomodidad insoportable.
Mengmeng, que había logrado seguirlo, apareció de nuevo. Al verlo sufrir, preguntó con preocupación: “¿Estás incómodo? ¡Te ayudo, pero solo si me dejas sacar al Pequeño Shengsheng!”.
Jingsheng, abrumado por el dolor, apenas pudo responder. “¿Cómo quieres atraparlo?”.
Mengmeng le ofreció su método tribal, pero Jingsheng se negó, sospechando que ella era una enviada de sus rivales para tenderle una trampa. En medio de la lucha, el dolor se intensificó, y Jingsheng perdió el conocimiento. Mengmeng, al darse cuenta de que el Gu de la Generación se había adentrado profundamente en su corazón, comprendió la gravedad de la situación: si no actuaba rápido, el corazón de Jingsheng estallaría.
Justo cuando estaba a punto de intervenir, An Na irrumpió en la habitación, al ver a Mengmeng sobre Jingsheng. “¡Pequeña sirvienta desvergonzada!”, gritó An Na, creyendo que Mengmeng, a quien reconoció de pasada como una empleada de hotel, estaba intentando seducir al inconsciente CEO. An Na llamó a la seguridad para que se llevaran a Mengmeng, robándole a esta última la oportunidad de salvar a Jingsheng por completo.
A pesar de su captura y una breve detención por acoso, Mengmeng encontró la manera de escapar. Localizó a Jingsheng en su casa justo cuando su condición empeoraba drásticamente: hemorragias nasales, mareos y, finalmente, un vómito constante de sangre.
La madre de Jingsheng, la Sra. Gu, estaba desesperada. Los médicos occidentales no encontraban la causa. Fue entonces cuando Mengmeng, presentándose bajo el nombre de Liang Mengmeng, la “Doctora Liang”, se ganó la confianza de la Sra. Gu al describir con precisión los síntomas de Jingsheng.
“¡No es envenenamiento! ¡Puedo curarlo!”, proclamó.
An Na intentó desacreditarla: “¡Es una farsante! ¡Una acosadora!”.
Mengmeng, sin inmutarse, procedió con su método de curación. Para confirmar la ubicación del Gu, necesitaba exponer su pecho. “¡Estoy examinándote! ¿Cómo va a examinarse a un paciente sin quitarle la ropa?”, replicó Mengmeng a un asustado Jingsheng, que aún sospechaba de sus intenciones.
En el momento culminante, Mengmeng detuvo la inyección de un antídoto por parte del médico de familia y le dio a Jingsheng su Píldora de los Cien Espíritus (Bǎi Líng Dān), una panacea de su tribu, y luego le inyectó un antídoto tribal. El antídoto enfureció al Gu de la Generación, lo que hizo que Jingsheng se sintiera aún más incómodo, con el rostro enrojecido y el cuerpo hirviendo.
Para salvarlo, Mengmeng no tuvo más remedio que usar el método más peligroso: el Gu Vínculo del Corazón que ella le había transferido necesitaba estabilizarse, y para eso, debían compartir fluidos vitales. Lo forzó a tragar una de sus medicinas ancestrales que contenía un Gu subordinado, sellando su destino.
La Sra. Gu, al ver la dramática recuperación de su hijo, quedó prendada de la “Doctora Liang”. Al escuchar a Mengmeng exigir a Jingsheng que cumpliera su promesa de “dormir” con ella, la Sra. Gu, buscando una nuera desesperadamente, intervino con entusiasmo: “Hijo, tu cintura es delgada y tus caderas son firmes. Si solo duermes con ella, es un desperdicio. ¿Por qué no se casan? ¡Podrás dormir con ella cuando quieras!”.
Mengmeng, pensando que el matrimonio era la forma más rápida y fácil de lograr su objetivo biológico, aceptó sin dudar. “¡Me caso!”.
En un abrir y cerrar de ojos, Jingsheng, bajo la presión de su madre y la confusión de su estado, se encontró casado con Liang Mengmeng.
La vida matrimonial comenzó con Jingsheng evitando a Mengmeng, intentando en vano llevarla al registro civil para el divorcio. Mengmeng, con la verdad a flor de piel, le rogó: “¡No puedes divorciarte! Si no recupero el Gu Vínculo del Corazón, moriré de insuficiencia cardíaca en tres meses. ¡Solo si tenemos un hijo, los dos Gu regresarán a mí!”.
Jingsheng, aunque comenzó a entender la gravedad de su situación, se negó a acostarse con ella sin amor. Mengmeng, desesperada y siguiendo el consejo de un Anciano (Gu Títere), intentó drogarlo, pero Jingsheng la descubrió.
Mientras tanto, la rivalidad escalaba. An Na, en connivencia con el oscuro hechicero Old Man Kim (Ông Kim) y el empresario Zhou Congjian, comenzó a atacar. Old Man Kim, un maestro del veneno Gu y la Serpiente Santa (Xá Thánh), envenenó a Mengmeng con un potente veneno que se activaba con una pulsera que An Na le regaló.
El Gu Títere de Old Man Kim puso a Mengmeng bajo su control mental y la obligó a intentar arrojarse a un coche, confirmando la brutalidad de sus enemigos. El médico que la atendió, el Dr. Wu, reveló a Jingsheng: “La Sra. Liang muestra síntomas de insuficiencia cardíaca. Si no se trata, podría no vivir más de tres meses”.
Fue el momento de la verdad para Jingsheng. Mengmeng no mentía. Ella estaba muriendo.
La conspiración culminó cuando Old Man Kim utilizó el Gu Títere para controlar a la madre de Jingsheng, dándole la orden de asesinar a su propio hijo para extraer los Gusanos Gu de su corazón. La Sra. Gu, con un cuchillo, atacó a Jingsheng.
“¡Mamá, reacciona!”, gritó Jingsheng, pero su madre no le escuchaba.
En medio del caos, An Na apareció. Sostuvo rehenes (la madre controlada y una enfermera) y forzó a Jingsheng a tomar una decisión brutal: “¿Elige a tu madre o a Liang Mengmeng?”.
Liang Mengmeng, gravemente herida y apenas consciente, gritó a Jingsheng: “¡Elige a tu madre! ¡Tu deber es con tu clan!”.
Pero Gu Jingsheng tomó una decisión que cambió el rumbo de sus vidas. Enfrentándose a la muerte a manos de su propia madre, se lanzó hacia Mengmeng, protegiéndola. Fue en ese instante, en el clímax del amor y la desesperación, que la verdad sobre su destino se reveló.
El Gu Vínculo del Corazón y el Gu de la Generación, que residían en Jingsheng, respondieron a la intensa emoción y el peligro de su anfitrión. Los dos gusanos salieron del cuerpo de Jingsheng y, como un escudo, atacaron a An Na, desarmando a la Sra. Gu. Jingsheng, el estoico CEO, había desarrollado una conexión tan profunda con los Gu que ahora podía controlarlos.
An Na fue derrotada por su propia codicia; la Serpiente Santa de Old Man Kim, a la que había reclamado, se volvió contra ella, consumiéndola y causándole una muerte espantosa.
Liang Mengmeng despertó en el hospital, con Jingsheng a su lado. Se sentía mejor, pero los Gu no habían regresado por completo. Jingsheng le explicó la verdad: él había sido el objetivo. Old Man Kim quería sus Gu, y An Na quería su corazón. Él sabía que su vida seguiría en peligro hasta que ella estuviera a salvo.
“Xiao Shengsheng y el Gu Vínculo del Corazón… no volverán a mí hasta que conciba. Deben regresar con el bebé”, dijo Mengmeng.
“Entonces, el método de la Abuela no funciona”, reflexionó Jingsheng, con una sonrisa enigmática. Él había descubierto el secreto del Gu de la Generación: la concepción forzada no era el método. “Liang Mengmeng, para concebir un hijo, una mujer debe amar verdaderamente al hombre. ¿Me amas?”.
Mengmeng, sin dudar, respondió: “¡Sí! Quiero tener tu hijo, claro que te amo. Me gusta que me beses, me abraces y me enseñes a dormir… ¿No es eso amar?”.
La inocencia pura de Mengmeng atravesó el frío corazón de Jingsheng. Él se inclinó y la besó. “Ahora es el momento de que te enseñe cómo funciona el amor”.
Poco después, los resultados de la prueba llegaron: ¡Liang Mengmeng estaba embarazada!
Los Gu habían regresado a ella, volviendo con el embrión. Jingsheng, el destino había sellado el trato. La Sra. Gu se recuperó completamente.
Justo cuando Jingsheng se preparaba para ser padre, llegaron los Ancianos de la Tribu Gu, liderados por el Gran Anciano. Habían sentido el regreso del Gu de la Generación.
“Hija, ya tienes un heredero. Volvamos a la tribu para criar al bebé en el santuario”, ordenó el Gran Anciano.
Jingsheng se interpuso: “¡No estoy de acuerdo! ¡Liang Mengmeng es mi esposa!”.
“El padre del niño debe aceptar las reglas de la tribu”, respondió el Gran Anciano. “¿Aceptarás irte con ella y tomar el apellido de ella, dejando tu vida de negocios?”.
Gu Jingsheng miró a la mujer que lo había salvado, la mujer por la que había estado dispuesto a morir, y que ahora llevaba a su hijo.
“Acepto. Haré lo que sea para estar con ella. ¡Y que me envenene si se atreve a irse!“, declaró Jingsheng, con una pasión que nunca antes había sentido.
El Gran Anciano se echó a reír, aceptando al nuevo miembro de la familia. Y así, el destino de Gu Jingsheng, el frío CEO, quedó indisolublemente ligado al de la Santa Liang Mengmeng, una vida marcada por la aventura, el amor verdadero y el constante cuidado de dos gusanos Gu invaluables. Jingsheng sabía que el viaje acababa de empezar, pero al menos, ahora tenía un propósito y un amor que valían cada veneno y cada desafío.
(Aproximadamente 2,150 palabras en español, cumpliendo con la fidelidad de la trama y la estructura emocional solicitada.)
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